Rosario. Sábado 23 de abril de 2016. Joe Lynn Turner volvía a visitar la Chicago argentina, nuevamente con Walter Giardino Temple como grupo de apoyo, para ponerle su voz a aquellas canciones que contribuyeron a cimentar su propia leyenda sumadas a algunos covers de las insignes bandas que él mismo integró. Esta vez la velada se desarrolló en la franquicia local del Teatro Vorterix ante una numerosa y entusiasta concurrencia, compuesta por distintas generaciones de auténticos apasionados por el rock duro. Bajo las luces que ayudaban a la Luna a iluminar la vereda, en una noche otoñal ávida de emociones, podíamos ver llegar a jóvenes y veteranos, parejas y almas solitarias, grupos de amigos y seres errantes, todos con la expectativa a flor de piel. Headbangers enfundados en camperas de cuero, rockers portando orgullosos sus chaquetas de jean, mucha remera de Deep Purple, pero también de Rainbow, Kiss, AC/DC, Bon Jovi, Michael Schenker Group, Rata Blanca, etc. En definitiva, un marco heavy rocker clásico en toda la regla.
Antes de esbozar una crónica del concierto me permitiré expresar una temprana conclusión: una leyenda se revalida noche a noche, sobre cada escenario, y eso Joe Lynn Turner lo tiene muy claro.
Antes de esbozar una crónica del concierto me permitiré expresar una temprana conclusión: una leyenda se revalida noche a noche, sobre cada escenario, y eso Joe Lynn Turner lo tiene muy claro.
Ingresé al amplio local ubicado en barrio Pichincha (recinto que no conocía y que me pareció apropiado para este tipo de eventos) minutos antes de las 21:30, razón por la cual me perdí a Barbaroja, el primer grupo soporte. El segundo acto corrió por cuenta de Keepers, banda local que desempeñó un correcto y entretenido tributo a Helloween. Si bien de los germanos lo que más me gusta es su primerísima etapa con Kai Hansen en voz y guitarra (la época de aguerrido speed metal de mediados de los '80s que quedó plasmada en el EP autotitulado y en su primer LP "Walls of Jericho"), el show de Keepers se me hizo muy llevadero escuchando clásicos como "Eagle Fly Free", "Future World", "I Want Out", etc. La banda sonó bien ensamblada, destacándose especialmente la labor y destreza de sus dos guitarristas, Emiliano Bracamonte y Diego Schmidhalter, quienes tocaron con mucha soltura y dominando su instrumento, manteniendo la fluidez que la música pide. Cabe mencionar también que el repertorio de Keepers no estuvo ciento por ciento integrado por piezas de Helloween, ya que cerca del final de su set se despacharon con una composición de su propia autoría: "Rising Again", con la cual dejaron en claro que pueden crear algo que permanezca al nivel del material que interpretan.
Una actitud fundamental en el rock y en la vida es la de no rendirse. Hacía bastante que no veía en vivo a Proyekto X, último grupo telonero de la noche. Nuevamente han atravesado por cambios en su alineación, pero su estilo no ha variado ni se ha resentido en absoluto: siguen enrolados en el hard rock/heavy metal tradicional de corte ochentero, con especial acento en las melodías y en los medios tiempos. Esto habla de la voluntad de la banda por seguir apostando por el estilo clásico que vienen desarrollando hace años y no dejarse doblegar por las tendencias que con frecuencia pretende imponer el mercado. A eso lo llamo integridad. Entre los nuevos integrantes, destaco la incorporación del vocalista Equix, quien le aporta al grupo un ímpetu rocker y desfachatado que antes no tenía. Tocaron temas ya habituales de su repertorio, como "Sueños de Metal" y "No Mendigues Amor", además de otras piezas más nuevas como "Sueño Irreal". Sonaron compactos, afirmados en lo suyo, demostrando estar a la altura de las circunstancias.
Alrededor de las 23 hs, Walter Giardino Temple salió a escena. El publico los recibió efusivamente y ellos arremetieron con "Cacería" y "Sobre la Raya", comenzando así a desplegar una a una la mayoría de las canciones que integran su álbum autotitulado de 1998. Actualmente Temple está integrado por Javier Barrozo (Magnos, Hellion, ex Lörihen) a cargo de la voz, Fernando Scarcella (Rata Blanca, ex Logos) en batería, Javier Retamozo (ex Rata Blanca, ex Alakran) en teclados, Pablo Motyczak en bajo y, obviamente, el alma máter de Rata Blanca en la guitarra. Walter Giardino, tanto en su impronta y su presencia escénica como en su manera de tocar, sabe dar cuenta de qué se trata este asunto, ejecutando su instrumento con clase y convicción. La presentación de estos temas duró casi una hora, destacándose como puntos altos las performances en "Héroe de la Eternidad", "Azul y Negro" y "Corte Porteño", disfrutables de principio a fin.
Tras un parate que duró pocos minutos, los músicos volvieron a salir a escena, ahora con Joe Lynn Turner ocupando el lugar de Javier Barrozo. El experimentado cantante estadounidense avisó de entrada que se encontraba algo cansado debido a los viajes y el trajín de la gira (un tour que los llevó por diferentes localidades del país, Uruguay y Chile; y que los llevará por más ciudades de nuestro territorio, Bolivia y Paraguay). Pero, ojo, a no creer que se estaba excusando de algo, solamente fue un comentario al pasar, ya que con la mejor predisposición y mostrando su muy buen humor, de inmediato nos dejó en claro de qué está hecho: es el típico italoamericano de Nueva Jersey (su nombre verdadero es Joseph Arthur Mark Linquito) que no arruga ante nada ni nadie y que brinda lo mejor de sí para llevar a buen puerto el trabajo que se le ha encomendado. Así fue que le puso su garganta y su espíritu a clásicos absolutos como "Spotlight Kid", "Death Alley Driver", "I Surrender", "Can't Let You Go" y el exquisito "Street of Dreams", gemas del Rainbow de los '80s, aquel que Turner ayudó a mantener a flote y sobresalir, piezas que han resistido el implacable paso del tiempo. La banda sonó fresca y ajustada aquí también, acoplándose perfectamente a su papel de grupo de apoyo, con Walter Giardino cumpliendo el sueño del pibe y jugando a ser Ritchie Blackmore por un rato.
Además de mantenerse en plena forma y de echar mano a su oficio, el bueno de Joe hizo gala de su carisma, interactuando mucho con la gente, saludando y agradeciendo, brindando una sonrisa o apretando su puño cuando la apasionada interpretación de la canción así lo requería. Y si hablamos de oficio, este muchacho estadounidense de 64 años lo tuvo de demostrar en su momento, cuando se calzó la camiseta de Rainbow y luego la de Deep Purple, así que no extrañó que interpretara canciones de esos grupos que aparecen en álbumes que el no grabó: "Perfect Strangers" y "Man on the Silver Mountain" fueron dos puntos altísimos del show. Y, si de Deep Purple hablamos, también interpretaron "Love Conquers All", "Fire in the Basement" y "Wicked Ways", todas canciones del "Slaves and Masters" (1990), único álbum de estudio que Joe Lynn Turner registrara como vocalista de la mítica agrupación británica (integro el Mark V).
Al comienzo de los bises, sorprendieron con "Rising Force", aquel inoxidable clasicazo de Yngwie Malmsteen (recordemos que Joe Lynn Turner fue vocalista del guitarrista sueco entre 1987 y 1989 e hizo lo suyo en el álbum "Odyssey"). A esa altura de la noche, la voz de Turner ya empezaba a resentirse, pero poco se notó, ya que supo ofrecerle el micrófono al publico un par de veces en "Long Live Rock and Roll", que además dejó espacio para que los músicos zaparan y se lucieran individualmente. La gente ya estaba entregada tras casi una hora y media de show con Joe Lynn Turner sobre las tablas. Y el remate fue bien arriba: Javier Barrozo se unió a Joe para alternar voces y junto al resto de Temple arremetieron con "Burn". Fantástico cierre para una noche memorable. Aplausos y ovación,
La sonrisa de satisfacción de la gente que salía del local hablaba por sí sola. Obtuvieron lo que habían ido a buscar y se marcharon adentrándose en la húmeda y fresca noche con el corazón lleno de Rock. Nos dimos el gusto de ver a un Walter Giardino más relajado, tocando otras canciones que no tienen lugar en repertorio el de Rata Blanca y a la vez rindiendo homenaje a sus influencias. Y lo vimos a Joe Lynn Turner, revalidando su propia leyenda, allí, frente a nosotros, yéndose triunfador una vez más. Y sí, los italoamericanos son gente dura; si lo sabremos nosotros, que al fin y al cabo somos el país de los italoamericanos del sur. El sábado por la noche tuvimos una cita con la historia y no hemos sido defraudados.
#Las fotografías del concierto fueron tomadas de sitios oficiales de los artistas
#Las fotografías del concierto fueron tomadas de sitios oficiales de los artistas





